14 de marzo de 2026

Adam Smith, 250 años después entre el nacimiento de la economía política y la crítica de Marx

Esta nota es la primera que publico con respecto al aniversario de La riqueza de las naciones de Adam Smith, en futuras publicaciones analizaré sus aportes a la economía política y la crítica de Marx.

En este 2026 se cumplieron 250 años de la primera publicación de Una investigación sobre la naturaleza y las causas de La riqueza de las naciones un 9 de marzo de 1776. La obra más famosa de Adam Smith compuesto principalmente por cinco libros que contienen mas de 1000 páginas. El contexto de la obra es el ascenso del capitalismo comercial e industrial en Gran Bretaña. La economía política clásica surgió como una crítica al sistema mercantilista, que identificaba la riqueza nacional con la acumulación de los metales preciosos y el control estatal del comercio exterior. Smith cuestionó esta concepción y planteó que la riqueza de una nación depende fundamentalmente de su capacidad productiva, es decir, del desarrollo del trabajo social.Tan pocas obras han tenido una influencia comparable en la formación de la economía moderna. Con ese libro nació una tradición intelectual que intentó explicar cómo funcionaba el capitalismo emergente en la Europa del siglo XVIII.


Sin embargo, recordar a Smith dos siglos y medio después no significa repetir el mito liberal del “padre del libre mercado”. La verdadera historia de la economía política es más compleja, Smith fue un crítico del mercantilismo y un observador del capitalismo naciente, pero sus ideas fueron posteriormente reinterpretadas y simplificadas por la economía neoclásica. El aniversario invita, por lo tanto, a volver a discutir qué dijo realmente Smith, qué límites tenía su teoría y cómo fue superada por la crítica de Marx.

Smith y el nacimiento de la economía política


La obra de Smith surge en un contexto histórico particular: el ascenso del capitalismo comercial e industrial en Gran Bretaña. En ese momento predominaba la doctrina mercantilista, que identificaba la riqueza nacional con la acumulación de metales preciosos y el superávit comercial. Smith polemizó con esa visión. Argumentó que la riqueza de una sociedad no dependía del oro acumulado, sino de su capacidad productiva, es decir, del trabajo y de la organización de la producción.

Su idea central fue la división del trabajo. Según Smith, cuando el proceso productivo se divide en tareas especializadas, la productividad aumenta enormemente. El ejemplo clásico es la fábrica de alfileres, donde la fragmentación del trabajo permite multiplicar la producción. La división del trabajo se convierte así en el motor del crecimiento económico. Pero Smith también señaló un límite importante: la división del trabajo depende del tamaño del mercado. Cuanto mayor sea el mercado, mayor será la especialización y, por lo tanto, la productividad. Esta intuición anticipaba un rasgo fundamental del capitalismo moderno, su tendencia permanente a expandirse a todo el planeta.

Un pensador más complejo que el mito neoliberal


La tradición neoliberal transformó a Smith en un apóstol del “libre mercado absoluto”. Sin embargo, esta lectura simplifica su pensamiento. Smith no creía que los mercados funcionaran de manera automática en beneficio de todos los miembros de una sociedad dividida en clases sociales. Reconocía, por ejemplo: el poder de los monopolios, la tendencia de los empresarios a conspirar contra el público, la desigualdad entre los propios capitalistas y también de los trabajadores. De hecho, advertía que cuando los empresarios se reúnen, el resultado suele ser una conspiración contra los consumidores o contra los salarios. En otras palabras, Smith no era el defensor caricaturesco del mercado autorregulado que suele aparecer en los manuales de la economía convencional.

El límite histórico de la economía política clásica


A pesar de su enorme importancia, el análisis de la economía de Smith contenía límites claros. Smith identificó el papel del trabajo en la creación de riqueza, pero no logró explicar completamente el origen del beneficio capitalista, la bestia negra de la economía burguesa. Tampoco pudo desarrollar una teoría coherente de las crisis económicas. Estos problemas serían abordados posteriormente por otros economistas clásicos, especialmente por David Ricardo. Sin embargo, sería Marx quien llevaría la crítica mucho más lejos.

Marx y la crítica de la economía política


Marx partió de los trabajos intelectuales de Smith y Ricardo, pero lo sometió a una crítica radical materialista dialéctica. Mientras que Smith veía al capitalismo como un sistema esencialmente progresivo, Marx intentó revelar sus contradicciones internas. Su teoría de la plusvalía explicó el origen de la ganancia capitalista (Trabajo no pagado al obrero) el capital obtiene los beneficios porque los trabajadores producen más valor del que reciben en sus salarios. A partir de allí, Marx desarrolló una teoría de las crisis basada en: la acumulación de capital, la competencia entre los capitalistas, la tendencia decreciente de la rentabilidad y las crisis de sobreproducción entre otras crisis analizadas por Marx y Engels. De este modo, el capitalismo aparece no como un sistema armónico, sino como un sistema históricamente limitado y atravesado por las sucesivas crisis periódicas del sistema.


El capitalismo, 250 años después


Dos siglos y medio después de Smith, el capitalismo se ha transformado profundamente. La economía mundial hoy está dominada por: las grandes corporaciones multinacionales, los mercados financieros, las cadenas globales de producción, los monopolios tecnológicos. Paradójicamente, muchas de estas características contradicen el ideal de competencia que los economistas liberales enrolados en escuela neoclásica y austriacos atribuyen a Smith. Además, la economía global enfrenta problemas que Smith difícilmente hubiera imaginado cómo ser: la desigualdad extrema, las crisis financieras recurrentes, el estancamiento productivo en muchas economías, y la crisis climática. Todo esto muestra que el capitalismo no evolucionó hacia un equilibrio estable, sino hacia un sistema cada vez más contradictorio.

Conclusion 


Recordar a Smith 250 años después no debería servir para repetir dogmas liberales. La verdadera importancia de Smith es histórica: inaguró la economía política como ciencia social que intento comprender científicamente el funcionamiento del capitalismo. Pero la crítica posterior (especialmente la de Marx) mostró que ese sistema contiene contradicciones profundas que Smith no pudo explicar con su desarrollo teórico. Por eso, el aniversario de La riqueza de las naciones debería servir no para celebrar el capitalismo, sino para retomar la tradición crítica de la economía política y preguntarnos nuevamente: ¿Es el capitalismo realmente el destino final de la organización económica, o solo una etapa histórica más de la sociedad humana?.
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